A veces, como hoy, no siento ni sed, ni hambre, ni deseos de inhalar por un extremo a ese cilindro blanco que con una punta en mis labios acaba mis pulmones, mientras finjo que la otra quema mi ansiedad y el tiempo de la nada, en medío de un diálogo baldío, lleno de las nimiedades de recientes jornadas.
A veces, como hoy, no me importa que me duelan los pies después de una larga caminata o que mi gastritis proteste la última taza de café.
A veces, como hoy, sólo quiero leer una buena página que me devuelva el hallazgo de la primera vez entre palabras, escuchar la música que me estremezca, recordándome la existencia del alma, mi alma.
A veces, como hoy, quiero la tibieza de la caricia tierna de las manos de mi padre en mis plantas deshaciendo cansancio, el olor de la inocencia perdida, la fe en los amigos extraviados, el abandono de la memoria.
A veces, como hoy, quiero la cama no para dormir, sino para acomodar mis pensamientos y dejarlos descansar.
A veces, como hoy, quiero ser la diminuta figura de los albums de fotos familiares que me devuelven con el encanto de los pocos años.
A veces, como hoy, quiero desangrar la vida y beberme su sangre, poner su cabeza en una lanza, saltar sobre sus vísceras y aún después (sabiéndolo inútil) jactarme ante ella de la victoria, MI VICTORIA.
Esta es una página sobre la realidad cubana, vista con el prisma personal de una periodista, que conoce sus matices y tratará de ser un vínculo más entre esta isla y el mundo.
jueves, 21 de febrero de 2008
martes, 19 de febrero de 2008
Recetas propias
Desde hace años el nombre de Fidel Castro acapara titulares en los planos informativos de todo el mundo, pero hoy sin duda batió todos los récords, con la renuncia a sus cargos, "llueven" los pronunciamientos de líderes políticos y sociales, unos respetuosos otros infamantes para él y el pueblo cubano.
Hay un repetición casi cacofónica de la palabra transición, y estamos un poco a la defensiva con el término, pues para quienes viven un “poquito” más al norte implica entre otras muchas cosas cambios en las estructuras sociales del país.
En Cuba hay muchas cosas que deben de ser cambiadas, esa es una verdad innegable, pero por ese camino ya se ha andado un buen trecho, desde finales de los años 80 se dio inicio al proceso de Rectificación de Errores, al cual fuimos convocados por el propio Fidel, los inicios de la década del 90 del pasado siglo trajo el derrumbe del campo socialista y para Cuba, una crisis económica que hemos conocido como Período Especial.
En esos años el país estaba centrado en la subsistencia, y para sobrevivir fue preciso abrirnos al capital extranjero, al fomento del turismo internacional, a la circulación del dólar y muchas otras concesiones en el orden económico que se reflejaron en la pérdida de la equidad social a la que estábamos acostumbrados, después del primer quinquenio de esa decena, ya sabíamos que el barco no se iba a pique, pero precisaba de muchas reparaciones, que había que ejecutar sin dejar de navegar, y sin cerrar las puertas abiertas con anterioridad.
Proyectos como el censo de población para conocernos mejor, después de esa etapa, censos genéticos para estudiar las enfermedades de más alta incidencia fueron algunos de los sitios por los cuales se comenzó el “re diagnóstico” de la sociedad cubana, a partir de esos resultados se trazaron nuevas estrategias.
La lucha por la devolución del niño Elián abrió un frente de lucha que se llamó Batalla de Ideas y que permanece abierto, cuya intención se fue modificando y adecuando a los nuevos intereses del país.
En los últimos tiempos hemos visto graduarse miles de trabajadores sociales a los cuales el propio Fidel denominó como médicos del alma, repararse centros hospitalarios y escuelas, multiplicarse nuestra cooperación médica, deportiva e instructiva en varios países, abrirse filiales universitarias en todos los municipios, crearse programas para la reinserción de aquellos que se apearon en los años duros, desarrollar la Revolución Energética sobre una concepción de ahorro y mejoramiento de las condiciones de vida de la familia cubana…
Sin duda son pasos de avance y problemas resueltos, se sabe que una necesidad satisfecha genera otra, por eso siempre tendremos problemas por resolver, desde el 26de julio del 2007 los cubanos estuvimos en medio de un amplio debate generado a partir del discurso pronunciado por Raúl Castro en esta fecha, que es el Día de la Rebeldía Nacional, más de un millón de planteamientos hicimos en esos espacios de diálogo, de índole económica, política y social, pero siempre sobre el presupuesto de no renunciar a las conquistas obtenidas.
En lo particular me ofende bastante que desde fuera tantos se preocupen por resolver “el caso Cuba”, creado más a partir de la propaganda anticubana, que desde la realidad de este país, ¿por qué tanta tendencia la injerencia dentro de nuestras fronteras? ¿Acaso no nos creen capaces de determinar por nosotros mismos el destino de la nación? Esto no es un espacio para el ejercicio y ensayo de fórmulas foráneas. Tenemos recetas propias.
La renuncia de Fidel no es la sorpresa, esa fue hace 19 meses cuando nos informó que estaba enfermo y después de casi medio siglo de permanencia se retiraba a un segundo plano para recuperarse, como dije en otro trabajo nos sorprendió la dimensión humana del hombre, con 81 años y el delicado proceso por el cual ha pasado no es para escandalizar que ya no esté en condiciones de asumir el ritmo de labores que exigían sus responsabilidades.
Pero su obra está ahí, y los seguidores también, Cuba seguirá por el camino escogido, haciendo los cambios que nos acerquen a un mejor nivel de vida, eso no incluye a niños hambrientos en la calle, miles de desempleados, servicios de salud y educación privatizados y mucho menos el abandono de una nación fundada sobre el sacrificio y la sangre de muchos de sus mejores hijos.
Hay un repetición casi cacofónica de la palabra transición, y estamos un poco a la defensiva con el término, pues para quienes viven un “poquito” más al norte implica entre otras muchas cosas cambios en las estructuras sociales del país.
En Cuba hay muchas cosas que deben de ser cambiadas, esa es una verdad innegable, pero por ese camino ya se ha andado un buen trecho, desde finales de los años 80 se dio inicio al proceso de Rectificación de Errores, al cual fuimos convocados por el propio Fidel, los inicios de la década del 90 del pasado siglo trajo el derrumbe del campo socialista y para Cuba, una crisis económica que hemos conocido como Período Especial.
En esos años el país estaba centrado en la subsistencia, y para sobrevivir fue preciso abrirnos al capital extranjero, al fomento del turismo internacional, a la circulación del dólar y muchas otras concesiones en el orden económico que se reflejaron en la pérdida de la equidad social a la que estábamos acostumbrados, después del primer quinquenio de esa decena, ya sabíamos que el barco no se iba a pique, pero precisaba de muchas reparaciones, que había que ejecutar sin dejar de navegar, y sin cerrar las puertas abiertas con anterioridad.
Proyectos como el censo de población para conocernos mejor, después de esa etapa, censos genéticos para estudiar las enfermedades de más alta incidencia fueron algunos de los sitios por los cuales se comenzó el “re diagnóstico” de la sociedad cubana, a partir de esos resultados se trazaron nuevas estrategias.
La lucha por la devolución del niño Elián abrió un frente de lucha que se llamó Batalla de Ideas y que permanece abierto, cuya intención se fue modificando y adecuando a los nuevos intereses del país.
En los últimos tiempos hemos visto graduarse miles de trabajadores sociales a los cuales el propio Fidel denominó como médicos del alma, repararse centros hospitalarios y escuelas, multiplicarse nuestra cooperación médica, deportiva e instructiva en varios países, abrirse filiales universitarias en todos los municipios, crearse programas para la reinserción de aquellos que se apearon en los años duros, desarrollar la Revolución Energética sobre una concepción de ahorro y mejoramiento de las condiciones de vida de la familia cubana…
Sin duda son pasos de avance y problemas resueltos, se sabe que una necesidad satisfecha genera otra, por eso siempre tendremos problemas por resolver, desde el 26de julio del 2007 los cubanos estuvimos en medio de un amplio debate generado a partir del discurso pronunciado por Raúl Castro en esta fecha, que es el Día de la Rebeldía Nacional, más de un millón de planteamientos hicimos en esos espacios de diálogo, de índole económica, política y social, pero siempre sobre el presupuesto de no renunciar a las conquistas obtenidas.
En lo particular me ofende bastante que desde fuera tantos se preocupen por resolver “el caso Cuba”, creado más a partir de la propaganda anticubana, que desde la realidad de este país, ¿por qué tanta tendencia la injerencia dentro de nuestras fronteras? ¿Acaso no nos creen capaces de determinar por nosotros mismos el destino de la nación? Esto no es un espacio para el ejercicio y ensayo de fórmulas foráneas. Tenemos recetas propias.
La renuncia de Fidel no es la sorpresa, esa fue hace 19 meses cuando nos informó que estaba enfermo y después de casi medio siglo de permanencia se retiraba a un segundo plano para recuperarse, como dije en otro trabajo nos sorprendió la dimensión humana del hombre, con 81 años y el delicado proceso por el cual ha pasado no es para escandalizar que ya no esté en condiciones de asumir el ritmo de labores que exigían sus responsabilidades.
Pero su obra está ahí, y los seguidores también, Cuba seguirá por el camino escogido, haciendo los cambios que nos acerquen a un mejor nivel de vida, eso no incluye a niños hambrientos en la calle, miles de desempleados, servicios de salud y educación privatizados y mucho menos el abandono de una nación fundada sobre el sacrificio y la sangre de muchos de sus mejores hijos.
miércoles, 13 de febrero de 2008
Unidad y lucha de contrarios
Mi abuela dice “todos vienen con defecto de fábrica, al tratar de cambiarlos, sucede lo peor, el nuevo tiene más problemas que el anterior”, mi madre por su parte asegura “no hay uno que merezca una lágrima o un suspiro”, mi bisabuela siempre dijo: “el mejor debería estar ahorcado con las tripas del más malo y por donde más le duela”. Tardé años en entender que ese era un ahorcamiento, que ignoraría el cuello del occiso.
Por otra parte según mi padre, “todas viven probando a ver si ya estás de gobernar”, y es creencia firme que las féminas tenemos en determinadas partes de nuestro cuerpo una fuerza superior a la de una yunta de bueyes para la tracción. Y si se reúnen más de dos hombres alrededor de un recipiente que contenga bebidas alcohólicas, los términos que se escuchen en una u otra historia son impublicables en estas páginas.
Los unos hablan mal de los otros, en conversaciones de bar, pasillos, confidencias telefónicas o hasta encuentros al azar en medio de una calle, una auténtica muestra de la ley filosófica que explica la unidad y lucha de contrarios.
Hombres y mujeres, tan opuestos, tan excluyentes y tan complementarios, una dulce amalgama, en la cual se contiene la vida en la brevedad de la subsistencia y en la intensidad de la pasión.
Cada sexo culpa al otro de sus penurias, le atribuye generalidades lamentables, pero siempre encuentra en un ser la esperanza de la excepción, y la razón para alimentar desde lo más puro un sentimiento que requiere de la ternura, el deseo físico y la comunión de intereses.
Por esas razones los seres humanos hacemos familia, decidimos vivir en pareja y crear una descendencia en la cual eternizar los genes de esa persona a la cual amamos y admiramos por razones, que tal vez otros detestan.
Nos acercamos a una jornada en la cual se rinde un tributo especial a este sentimiento, sin embargo es justo recordar que el 14 de febrero no es sólo el Día de los Enamorados, sino el Día del Amor, y aunque sólo se entiende a veces por este el afecto, aquel que sentimos por el ser con el cual compartimos el lecho, realmente amamos a muchos más seres, que merecen igual homenaje.
Más allá de lo que dicen los hombres de las mujeres y nosotras de ellos, nadie puede negar que aspira a encontrar a una persona que destruya esas creencias generalizadas, y a la cual le pueda entregar alma corazón y vida, así que aunque hablemos mal unos de otros tenemos una relación simbiótica en la cual nos integramos en aras de un proyecto conjunto para encontrar el sueño dorado de los humanos, que ya sabemos no podemos ser inmortales, pero anhelamos al menos ser felices….
No sólo por un día o una fecha señalada, sino en la cotidianidad de cada jornada, para que el amanecer nos ofrezca la certeza de que vale la lucha diaria.
Por otra parte según mi padre, “todas viven probando a ver si ya estás de gobernar”, y es creencia firme que las féminas tenemos en determinadas partes de nuestro cuerpo una fuerza superior a la de una yunta de bueyes para la tracción. Y si se reúnen más de dos hombres alrededor de un recipiente que contenga bebidas alcohólicas, los términos que se escuchen en una u otra historia son impublicables en estas páginas.
Los unos hablan mal de los otros, en conversaciones de bar, pasillos, confidencias telefónicas o hasta encuentros al azar en medio de una calle, una auténtica muestra de la ley filosófica que explica la unidad y lucha de contrarios.
Hombres y mujeres, tan opuestos, tan excluyentes y tan complementarios, una dulce amalgama, en la cual se contiene la vida en la brevedad de la subsistencia y en la intensidad de la pasión.
Cada sexo culpa al otro de sus penurias, le atribuye generalidades lamentables, pero siempre encuentra en un ser la esperanza de la excepción, y la razón para alimentar desde lo más puro un sentimiento que requiere de la ternura, el deseo físico y la comunión de intereses.
Por esas razones los seres humanos hacemos familia, decidimos vivir en pareja y crear una descendencia en la cual eternizar los genes de esa persona a la cual amamos y admiramos por razones, que tal vez otros detestan.
Nos acercamos a una jornada en la cual se rinde un tributo especial a este sentimiento, sin embargo es justo recordar que el 14 de febrero no es sólo el Día de los Enamorados, sino el Día del Amor, y aunque sólo se entiende a veces por este el afecto, aquel que sentimos por el ser con el cual compartimos el lecho, realmente amamos a muchos más seres, que merecen igual homenaje.
Más allá de lo que dicen los hombres de las mujeres y nosotras de ellos, nadie puede negar que aspira a encontrar a una persona que destruya esas creencias generalizadas, y a la cual le pueda entregar alma corazón y vida, así que aunque hablemos mal unos de otros tenemos una relación simbiótica en la cual nos integramos en aras de un proyecto conjunto para encontrar el sueño dorado de los humanos, que ya sabemos no podemos ser inmortales, pero anhelamos al menos ser felices….
No sólo por un día o una fecha señalada, sino en la cotidianidad de cada jornada, para que el amanecer nos ofrezca la certeza de que vale la lucha diaria.
miércoles, 6 de febrero de 2008
Del sexo y modernas tendencias....
En el último año, por segunda vez me siento motivada a escribir sobre educación sexual, al conocer estadísticas sobre el incremento de los contagiados con el VIH SIDA en la provincia Pinar del Río.
Hace muchos años que ya ha quedado en claro que el homosexualismo no es ni enfermedad, ni aberración, ni trastorno de conducta, es sólo una orientación sexual. Cada individuo sea hombre o mujer tiene el derecho a escoger el modo en el cual se propicia su satisfacción sexual y la naturaleza de las mismas no implica que deba ser juzgado a nivel social.
Hasta ahí estoy de acuerdo, pero entiendo que precisamente apelando a esa libertad, a nadie le asiste la razón para engañar a su pareja con respecto a sus intereses en materia de sexo, entiéndase la mayoría de las mujeres contagiadas en vueltabajo responden a féminas que sus conyugues mantenían conductas bisexuales, y al formar parte del sensible grupo de los hombres que tiene sexo con hombres pues llevaron la pandemia hasta el seno de sus familias.
Si bien cada cual puede elegir como usa su cuerpo, no creo que sea prudente la magnificación de estas conductas, que al fin y al cabo no se pone en duda su condición antinatural, ¿no está acaso condicionada la subsistencia de la especie a la heterosexualidad?
Respetar el espacio de quienes ya tomaron la decisión, es incuestionable, (como mismo deben ellos respetar a quienes mantienen una conducta distinta al homosexualismo) pero generalizar como estereotipos las conductas homo y bi, no es una opción válida, a no ser que queramos llegar al punto en que todos los humanos vengan a la vida por tecnología in vitro; y hablando de la descendencia, nadie quiere que sus hijos, sobrinos o nietos generen hacia estas prácticas.
Tengo dos hijas y si alguna vez la vida me llevara ante tal situación, desde ahora declaro que NUNCA estarán solas, pero no es lo que deseo, abrigo la esperanza, de asistir a sus bodas, de mimarlas en sus embarazos, de acunar a mis nietos y de no vivir con la duda de que ellos escuchen un comentario sobre sus madres que les haga cuestionar los principios básicos del funcionamiento de la anatomía.
Las modas unisex, la generalización de la transexualidad, van borrando fronteras entre los sexos; cualquiera puede vestirse y acicalar su cuerpo como mejor le parezca, pero las modas tienen la característica de ser efímeras, admito que hay jóvenes en la calle que no entran (muy a pesar de lo embellecidos que ellos se consideran) ni remotamente dentro de mi clasificación como atractivos, para gusto se han hecho los colores, pero me asusta creer que alguien con “esa pinta” pueda ser mi yerno o el padre de mis nietos.
La naturaleza estableció para la mayoría de las especies la existencia del macho y la hembra, pero esa frontera se va perdiendo, no ayudan los estereotipos de cantantes, conductores de espacios televisivos, que los jóvenes tratan a fuer de cualquier sacrificio de imitar.
Creo que el amor tiene como fundamento la fidelidad, sea cual sea la relación de pareja que se establezca, y con quién se comparte el cuerpo tiene el derecho a la exclusividad y de no ser así al conocimiento de que lo comparte y entonces tomar su propia decisión, si el sexo no se asume con responsabilidad, el SIDA seguirá siendo una pandemia incontrolable, los laboratorios en más de 20 años sólo dan esperanzas pero no soluciones para los enfermos, todos estamos en riesgo y recuerdo ahora una frase de Wilde (no tengo a mano la cita textual) que decía que algo así como que se puede lamentar desde el tejado lo ocurrido en el interior de una habitación, todos corremos el peligro de gritar…
Hace muchos años que ya ha quedado en claro que el homosexualismo no es ni enfermedad, ni aberración, ni trastorno de conducta, es sólo una orientación sexual. Cada individuo sea hombre o mujer tiene el derecho a escoger el modo en el cual se propicia su satisfacción sexual y la naturaleza de las mismas no implica que deba ser juzgado a nivel social.
Hasta ahí estoy de acuerdo, pero entiendo que precisamente apelando a esa libertad, a nadie le asiste la razón para engañar a su pareja con respecto a sus intereses en materia de sexo, entiéndase la mayoría de las mujeres contagiadas en vueltabajo responden a féminas que sus conyugues mantenían conductas bisexuales, y al formar parte del sensible grupo de los hombres que tiene sexo con hombres pues llevaron la pandemia hasta el seno de sus familias.
Si bien cada cual puede elegir como usa su cuerpo, no creo que sea prudente la magnificación de estas conductas, que al fin y al cabo no se pone en duda su condición antinatural, ¿no está acaso condicionada la subsistencia de la especie a la heterosexualidad?
Respetar el espacio de quienes ya tomaron la decisión, es incuestionable, (como mismo deben ellos respetar a quienes mantienen una conducta distinta al homosexualismo) pero generalizar como estereotipos las conductas homo y bi, no es una opción válida, a no ser que queramos llegar al punto en que todos los humanos vengan a la vida por tecnología in vitro; y hablando de la descendencia, nadie quiere que sus hijos, sobrinos o nietos generen hacia estas prácticas.
Tengo dos hijas y si alguna vez la vida me llevara ante tal situación, desde ahora declaro que NUNCA estarán solas, pero no es lo que deseo, abrigo la esperanza, de asistir a sus bodas, de mimarlas en sus embarazos, de acunar a mis nietos y de no vivir con la duda de que ellos escuchen un comentario sobre sus madres que les haga cuestionar los principios básicos del funcionamiento de la anatomía.
Las modas unisex, la generalización de la transexualidad, van borrando fronteras entre los sexos; cualquiera puede vestirse y acicalar su cuerpo como mejor le parezca, pero las modas tienen la característica de ser efímeras, admito que hay jóvenes en la calle que no entran (muy a pesar de lo embellecidos que ellos se consideran) ni remotamente dentro de mi clasificación como atractivos, para gusto se han hecho los colores, pero me asusta creer que alguien con “esa pinta” pueda ser mi yerno o el padre de mis nietos.
La naturaleza estableció para la mayoría de las especies la existencia del macho y la hembra, pero esa frontera se va perdiendo, no ayudan los estereotipos de cantantes, conductores de espacios televisivos, que los jóvenes tratan a fuer de cualquier sacrificio de imitar.
Creo que el amor tiene como fundamento la fidelidad, sea cual sea la relación de pareja que se establezca, y con quién se comparte el cuerpo tiene el derecho a la exclusividad y de no ser así al conocimiento de que lo comparte y entonces tomar su propia decisión, si el sexo no se asume con responsabilidad, el SIDA seguirá siendo una pandemia incontrolable, los laboratorios en más de 20 años sólo dan esperanzas pero no soluciones para los enfermos, todos estamos en riesgo y recuerdo ahora una frase de Wilde (no tengo a mano la cita textual) que decía que algo así como que se puede lamentar desde el tejado lo ocurrido en el interior de una habitación, todos corremos el peligro de gritar…
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