No es poco lo que ya se ha publicado sobre el reordenamiento económico que se avecina en Cuba, esencialmente las informaciones se vuelcan a reflejar el aspecto de las reducciones de plantilla, pasando por alto otros aspectos como la búsqueda del incremento de la productividad, la eficiencia y eficacia de cada obrero desde su puesto.
Una vez más resulta mucho más fácil crear una aureola de caos y fin que centrarse en la verdadera naturaleza del proceso, negar que las restricciones de puestos de trabajo tendrán un gran impacto social sería inútil, como también lo es atizar el fuego.
En otras ocasiones he dicho en este mismo espacio que Cuba necesita cambios económicos y que una apertura para la iniciativa privada solucionaría muchos de los problemas que hoy atañen a nuestra sociedad, especialmente en la esfera de la prestación de servicios, haciendo la salvedad de salud y educación , porque no creo que nadie dentro de esta isla esté preparado para asumir que estos dos sectores sean privatizados y menos cuando por 50 años se les ha considerado los pilares básicos de este proyecto social.
De ellos también he expresado mi criterio de todo lo que deben de mejorar en calidad, y espero que como parte del entramado del país se beneficien de todo este proceso.
Perder el empleo no es una agradable noticia para nadie, crea incertidumbre y miedo, aún cuando los salarios no cubran todas las necesidades, aportan una seguridad, a la que ya estamos acostumbrados, cada cambio genera dudas y contradicciones, pero en lo personal espero que demos como nación un salto cuantitativo y cualitativo en cuanto a consolidación de las estructuras productivas.
Tampoco se trata de mandar a la gente para la calle, sino de generar empleos de mayor impacto y alcance social, las soluciones deberán de implementarse desde la base, de acuerdo a las cracterísticas y potencialidades de cada comunidad encontrar la mejor manera de que sus hombres y mujeres puedan ser útiles.
Es cierto que este proceso estará carente del paternalismo de otros similares por los que ya hemos transitado, pero es tiempo de deshacernos de ese lastre que ha traído más perjuicio que beneficio, habrá quienes no estén de acuerdo con su reubicación laboral, ahí queda el espacio para todas las actividades que se incrementan dentro del cuentapropismo, nombre con el cual se designa en Cuba la actividad económica privada, varias de las regulaciones que frenaban esta manifestación serán modificadas y en consonancia habrá mayores espacios para la inventiva personal.
Habrá que aprender a controlar nuestra economía doméstica, los que opten por montar su propia vía de sustento, tendrán que aprender a lidiar con las leyes tributarias, algo que se implementó a mediados de la década del 90, y que sin emabargo la mayoría de los cubanos son ignorantes en cuanto a su funcionamiento por no existir impuesto sobre el salario.
De una vez y por todas se acabarán muchas de las cosas a las que hemos estado acostumbrados, como que nadie en Cuba queda desempleado, pero trabajarán en el sector estatal, los idóneos, aquellos que puedan ofrecer los mejores resultados.
El proceso ya comenzó con el debate en los colectivos laborales, la polémica es intensa, la comprensión y entendimiento están lejos de la unanimidad, pero la diversidad de criterios y las contradicciones han sido siempre fuentes de desarrollo, así que no creo que esta vez deba de constituir una excepción.
Miles de cubanos perderán su puesto de trabajo habitual, pero no quedarán en las calles a merced del destino, nuevas opciones se abren ante nuestros ojos, si pretendemos enfrentarlas con pesimismo, seguiremos atados a la noria de una economía que pide a gritos cambios y que en no pocos espacios de debates populares promovidos en los últimos años han sido reiterados una y otra vez.
Se precisa acabar con las gratuidades y subsidios que dejan saldos negativos, en los números globales, esto deberá beneficiar el tránsito hacia las formas de pago más objetivas.
El llamado es a realizar el procedimiento de la manera adecuada, con transparencia y siempre sobre la base de que no es el camino hacia el desamparo, sino hacia la modificación de estilos de vida.
Recuperar la productividad de la esfera económica es algo en lo que se debió trabajar hace mucho y con gran intensidad, esperemos que no sea demasiado tarde para que asimilemos el cambio y seamos capaces de restaurar el respeto por el trabajo como la verdadera fuente de riqueza de un país, donde el talento de los profesionales, puede aún revertir la situación.
Tal vez este sea el paso definitivo que nos lleve hacia el anhelo de contar con una sola moneda, ese es el gran salto que todos esperamos.
Podemos cuestionar el proceso, el momento en el que se realiza, la manera de implementarlo, pero que es una necesidad, no parece que tenga discusión.
Podrán colgarse grandes tiulares donde se anuncien las cifras de reubicados o excedentes, los vaticinios del fin del socialismo e ir incluso un poco más allá, sólo el tiempo pondrá las cosas en su justo lugar, y toda modificación necesita su propio acomodamiento, no creo que vaya Cuba camino al capitalismo, sino a la capitalización de sus riquezas, será muy doloroso si tengo que admitir algún día que hoy estoy equivocada, cruzo los dedos y que no nos falle la fuerza, para que la voluntad de mejorar nuestras vidas halle un buen cauce. Y que sigamos siendo socialistas.