lunes, 31 de enero de 2011

Los Palacios, dos años después...


Los Palacios no es un pueblo especialmente hermoso, sin embargo es un lugar al que me gusta ir, siempre en visitas de trabajo pues no me unen otros vínculos a este municipio que tuvo un lamentable protagonismo cuando en menos de 15 días fue el punto de entrada a tierra pinareña de dos huracanes de gran intensidad (Gustav, Ike), su geografía fue modificada con severidad en apenas unas pocas horas, la pupila dolía de solo mirar... por eso hoy me causa inmenso placer poder mostrar estas fotos, donde se puede respirar el renacer de la vida, la vuelta a la cotidianidad...



Entre los placeres de ir allí está el buen hacer en varios sectores económicos y sociales, cosas nuevas en cada visita y los deseos de multiplicarlas, los palaceños son afables, hospitalarios y conversadores, me agrada constatar en cada encuentro que ni siquiera se percatan de lo "escapaos" que están, para ellos formar parte del renacer de su pueblo, recuperar instalaciones en horas de trabajo voluntario, multiplicar los espacios para la recreación y consolidar los avances de su territorio, es apenas el día a día.



Quedan daños por resarcir, metas por lograr, vacíos por llenar, pero hay caminos para hacerlo e incentivos para cada nuevo paso, entre las sorpresas de este terruño se encuentra que a diferencia de otros sitios dónde no faltan las novedades, pero si la perdurabilidad, allí se ha encontrado "el fijador" para que cada victoria trascienda el instante de la conquista.



En Los Palacios también hay sitios de singular belleza, pero son sus habitantes los que nos encantan, son sus días y noches preñados de amor a la tierra chica, la esperanza y la certeza, las que nos atan afectivamente a este pueblo con nombre pretencioso y alma que le hace homenaje...

Fotos: Osbel Concepción.

martes, 25 de enero de 2011

Con muy Buena Fe.


Comienzo a escribir estas líneas cuando apenas han transcurrido 27 minutos de este 26 de enero y no puedo evitar pensar que hace 12 años en estos momentos cambiaba mi ropa por las batas de la sala de parto en el ala de maternidad del Hospital General Vladimir Ilich Lenin de Holguín, me preparaba para traer al mundo a mi primogénita, cada detalle permanece fresco en mi memoria y sin embargo en esta noche de preámbulo de su cumpleaños acabo de regresar de acompañarla a su primer concierto de "grande", la presentación del dúo Buena Fe en Pinar del Río como parte de su gira nacional.
Ha crecido oyendo esa música, aunque no soy de excesos, califico con amplio margen como fanática de este dúo de jóvenes que se han ganado la popularidad de la que gozan en buena lid y a los que considero la voz de mi generación.
Buena Fe es cada día mejor, con un discurso coherente y progresivo, a tono con la realidad nacional, que tratan con delicadeza, transparencia y sin remilgos. Tal y como en un tiempo los fundadores de la nueva trova supieron saltar y aunar generaciones hoy ellos convocan desde adolescentes hasta cincuentenarios o sexagenarios, que encuentran puntos de contacto con su manera de decir, porque Buena Fe es un dúo de música, también sus arreglos e interpretaciones se vuelven más atractivos en cada nueva producción discográfica, pero tienen sin duda el liderazgo en su verbo.

Se encuentran entre los más populares dentro de frontera, más de una vez nos ofrecen con sus versos la manera exacta de expresar nuestro pensamiento crítico, al pasar los años ellos merecerán un tributo de las generaciones futuras por tantas cosas que han puesto a salvo de la desmemoria al encontrar en ellas material para hacer sus canciones.
Buena Fe es presencia habitual en mi casa, es la música que me gusta escuchar cuando escribo, cuando hago tareas hogareñas, es una buena compañía para cualquier momento, "generacionalmente" como antes dije pertenezco a ellos, pero creo que sobre todo gana preponderancia entre los cubanos, porque como ellos rezan desde su nombre, dan una mirada acuciosa, llena de buena fe y esperanza para este pueblo.
Hacía mucho tiempo que no permanecía por horas en una plaza para asistir a un concierto, hacerlo me ha hecho saltar en el tiempo hacia atrás y disfruté a la par de los jóvenes y adolescentes que me rodeaban, en especial de mi hija, iniciada hoy en estos "menesteres" y no puedo negar que me reconforta que haya sido justamente con una música que conoció a través de mí.
Ahora me duelen los pies ¿para qué negarlo?, me arde la garganta de cantar para sumarme al coro gigante que los acompañaba, pero sobre todo me duele que la indisciplina de algunos pinareños le quitara brillantez al concierto, una pena cuando ellos derrocharon entrega y profesionalismo sobre el escenario, a pesar de estar en uno con pocas condiciones y que el diseño sonoro no fuera el ideal para disfrutar de sus voces y ejecución. Una verdadera lástima, pero ni siquiera eso puede empañar el goce de una noche mágica, donde rejuvenecí cuerpo y alma, con muy buena fe.

miércoles, 12 de enero de 2011

Sin enfrentamiento...

Tecnología, desarrollo y eficiencia económica pueden ir de la mano junto a un pensamiento ecologista, los países subdesarrollados tenemos mucho que aprender y ganar con estas prácticas.
El combinado de Componentes Electrónicos en Pinar del Río, un ejemplo de lo que se puede hacer.