Como divino es que nuestros niños por más de un siglo sigan acercándose a Martí.
Esta es una página sobre la realidad cubana, vista con el prisma personal de una periodista, que conoce sus matices y tratará de ser un vínculo más entre esta isla y el mundo.
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lunes, 28 de enero de 2013
"La bailarina española" de José Martí, por Maruja.
Como divino es que nuestros niños por más de un siglo sigan acercándose a Martí.
jueves, 25 de octubre de 2007
Conjuro y esencia
Por Yolanda Molina Pérez.
Místicamente un conjuro es una frase con la cual revocamos un acto maléfico fruto de la magia u otros artes de brujería; para los cubanos hay un hombre cuyo nombre conjura todo acto de deslealtad, desamor o soberbia, es Martí un icono al cual recurrimos una y otra vez no con vana invocación milagrosa si no como fuente inspiradora, oráculo fiable en el cual destrenzar parábolas desafiando temporalidad, desde el verbo virtuoso que doblegó para que sirviera a su genio.
Paradójicamente mientras cada palabra suya parece plegada a su antojo fue un insatisfecho libertario de hombres y tierras, pero la claridad de su pensamiento es tal que se simula ser quien asignó conceptos a cada vocablo, como si el lenguaje hubiese surgido sólo al tocar su pluma.
Nos legó un ideario que es hoy un estandarte de lucha, no sólo los cubanos podemos encontrar en él los incentivos para el porvenir, pues sus ilusiones de justicia siguen siendo un anhelo universal.
Martí fue cubano, legó su gloria y honor a esta tierra, nos dejó el patrimonio de la esperanza, la rebeldía, el culto a la libertad y el conocimiento, el amor por los humildes, los débiles, la justicia…
Martí es la esencia que aroma la cubanía y quienes desde la estupidez del “patrioterismo”, hacen el inútil intento de tomarlo como lanza para mancillar a la Patria, serán hendidos por los brotes de su simiente, que serán hombres y mujeres de bien, alimentados con savia martiana…Martí seguirá siendo conjuro y también esencia y permanecerá por siempre en el altar de la Nación recibiendo el tributo de un pueblo al que se le antoja ser fiel.
Místicamente un conjuro es una frase con la cual revocamos un acto maléfico fruto de la magia u otros artes de brujería; para los cubanos hay un hombre cuyo nombre conjura todo acto de deslealtad, desamor o soberbia, es Martí un icono al cual recurrimos una y otra vez no con vana invocación milagrosa si no como fuente inspiradora, oráculo fiable en el cual destrenzar parábolas desafiando temporalidad, desde el verbo virtuoso que doblegó para que sirviera a su genio.
Paradójicamente mientras cada palabra suya parece plegada a su antojo fue un insatisfecho libertario de hombres y tierras, pero la claridad de su pensamiento es tal que se simula ser quien asignó conceptos a cada vocablo, como si el lenguaje hubiese surgido sólo al tocar su pluma.
Nos legó un ideario que es hoy un estandarte de lucha, no sólo los cubanos podemos encontrar en él los incentivos para el porvenir, pues sus ilusiones de justicia siguen siendo un anhelo universal.
Martí fue cubano, legó su gloria y honor a esta tierra, nos dejó el patrimonio de la esperanza, la rebeldía, el culto a la libertad y el conocimiento, el amor por los humildes, los débiles, la justicia…
Martí es la esencia que aroma la cubanía y quienes desde la estupidez del “patrioterismo”, hacen el inútil intento de tomarlo como lanza para mancillar a la Patria, serán hendidos por los brotes de su simiente, que serán hombres y mujeres de bien, alimentados con savia martiana…Martí seguirá siendo conjuro y también esencia y permanecerá por siempre en el altar de la Nación recibiendo el tributo de un pueblo al que se le antoja ser fiel.
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