jueves, 16 de octubre de 2008

Cuba, en tiempos de intolerancia.

Quizás hasta pueda considerarse una patología, una "cubanología", un efecto del Mar Caribe o las temperaturas tropicales, pero tenemos un optimismo a veces descomunal, porque la práctica no lo sugiere y sin embargo está ahí, como fe de sustento para derrotar los avatares, y sacamos de las peores circunstancias un chiste y la manera de reír, así que otras cosas también podemos aprovecharlas.
Si resbalas y pierdes el equilibrio puedes caerte o no, a veces es sólo un pequeño desbalance otras no, en una variante o la otra valoras la otra posibilidad, si te mantienes erguido piensas en lo qué pudo pasar de caer, si caes piensas en qué pudiste hacer para mantenerte erguido, pero si alguien o algo te ataca y de un solo golpe te tira por el piso, sin opciones, entonces la posibilidad se reduce a que "del piso no pasas"
Así quedamos los cubanos a inicio de septiembre asolados, contando pérdidas y pensando que nada podría ser peor, pero el optimismo busca asideros, no hay mal que por bien no venga asegura la sabiduría popular y si es así esperemos que haber enfrentado dos huracanes de gran intensidad en menos de 10 días nos deje un saldo positivo en cuanto a experiencias individuales y colectivas.
Las pérdidas fueron millonarias y los estragos hechos en viviendas, instalaciones económicas y en la agricultura no necesitan ser recordadas, en más de un lugar o un sector la recuperación ha partido de cero o casi.
Esto podría ser un buen momento para enraizarnos en las maneras del buen hacer, trabajar con calidad, eficiencia y eficacia, que la casa construida no quede con filtraciones, que las fibras no estén sueltas, que los planes de protección para casos de contingencias sean realmente de protección y no de formularios cumplidos.
Muchos productos se perdieron en almacenes, recursos que no fueron resguardados con la suficiente previsión, ese daño ya es irreversible y de nada sirven los lamentos, pero sí se puede a partir de estas experiencias tomar conciencia de la importancia de trazar estrategias más allá de la oralidad, un país de limitados recursos, no puede dilapidar lo que logra y estamos por nuestra ubicación geográfica a merced de los huracanes, así que aprender a vivir con ellos y hacerlo de manera que nos causen el menor daño posible es una cuestión de sobrevivencia.
Fantástico que entre los damnificados prime la confianza en la Revolución y la seguridad de que serán socorridos, pero tampoco hay que quedarse de brazos cruzados a esperar que la Revolución lo haga todo, sería excelente comprobar que los vientos se llevaron la desidia en sus variantes de pereza e indolencia, trabajemos y cuidemos cada propiedad personal, cada cosa recuperada en bien de la sociedad.
Entre las cosas buenas que han traído los huracanes está el fortalecimiento de la lucha ante las ilegalidades y al corrupción, si algo pedimos es que esto no sea sólo una racha como parte de la recuperación, debe ser algo que gane terreno y se generalice de forma estable en cada rincón de nuestro país.
Sobre el daño que hacen estos hechos nunca se habrá dicho lo suficiente, cada falta de ética, acto de especulación, robo, maltrato, engaño a un ciudadano desde su posición de cliente o consumidor es un fracaso y la actual situación ha servido para incentivar la protección de estos derechos y el freno a quienes quieren mercar con la necesidad ajena, especialmente con los que gustan de ser "intermediarios" entre la voluntad estatal y la población.
Esperemos que esta sea una de las cosas buenas, que nos dejen los malos recuerdos de la temporada ciclónica del 2008 y seguro que los beneficios superarán con creces a largo plazo el impacto negativo de Gustav e Ike.La recuperación será un largo proceso, menor si cerramos fronteras y nos convertimos en un pueblo intolerante ante lo mal hecho.

5 comentarios:

Adrián Quintero Marrero dijo...

No sé si ya te felicité por el aniversario...No importa, vuelvo a hacerlo. Gracias por el comentario. En mi programa de debate en la radio, "Con voz propia", recién inauguré un segmento titulado "La opinión de otros". Me gustaría citarte..

Joselu dijo...

Seguro que Cuba sabrá salir adelante. De estas situaciones de crisis surge triunfante el sentimiento de solidaridad entre los damnificados y las personas cercanas humanamente. A través de tus escritos se observa que eres una mujer convencida y comprometida con lo que significa la Revolución cubana. Hasta España llegan más bien los testimonios contrarios, y hay hasta blogs cubanos que reciben miles de comentarios y que son críticos con la situación actual. Me pregunto si con tantas dificultades es fácil seguir siendo fiel a la Revolución o en algunos momentos hay dudas sobre ella. Disculpa mi pregunta generada porque de hecho son mucho más frecuentes en la prensa española y en el mundo de los blogs las críticas al llamado inmovilismo actual. Recibe un cordial saludo, amiga.

Osmaira González Consuegra dijo...

Saludos Yolanda, es bien cierto todo lo que dices: Somos optimistas y por ese espíritu de avanzar hasta triunfar es que resistimos. Durante esta semana he visto con detenimiento los reportajes y documentales realzados por la televisión en cada territorio. Aunque sean imágenes ya vistas siempre impactan. Sobre todo las de la Isla y Pinar del Río. Pero sabemos qeu se saldrá adelante, más por la solidaridad entre los cubanos y del resto de los países.

Yolanda Molina Pérez dijo...

Adrián: adelante, un placer.

Joselu, Toda pregunta merece ser hecha, y la tuya es de aquellas que no se responden con monosílabos, prefiero dedicar un post a hacerlo, será pronto.

Osmaira; ¡si sabremos nosotras de solidaridad!, de esa nacida en tiempos de carencias imprevisibles, años universitarios de inicios de la década del 90, en que la economía del país tocaba fondo y nos aferrábamos a los sueños, aunque a fuer de compartir perdiéramos hasta el derecho a la intimidad, y aunque en aquella etapa, podían ser muchos los no tengo, la conservo como algo hermoso en la memoria, aderezado con el idilio de la amistad, un abrazo y es un placer que compartamos el CLUB.

Osmaira González Consuegra dijo...

Así colega y amiga desde los años duros de verdad. No sé como ahora lso enemigos se atreven a decir que regresamos a aquella etapa después que pasaron los dos hucanes. No lo creo así, a pesar del duro golpe. Aquello en el 90 fue tremendo, pero lo compartíamos todo, hasta un ají alcanzaba para dos calderas de frijoles ¿Recuerda?. A veces le hago los relatos a mis alumnos de la universidad, para que aprendan a valorar el presente y todos los beneficios que hoy tienen pare estudiar. Basta condecirles que nuestro «laboratorio» eran unas 15 0 20 máquinas de escribir,sin cintas a penas,y ahora se ellos tienen casi una computadora por cada tres estudiantes. A penas habían nacido en aquel momento y ahora les cuesta aprovechar el tiempo y valorar los derechos que tienen. Cuando saco las cuentas de la manera en que nos formamos conluyo que por esas razones hoy somos más fieles a la obra social que construimos. Vivo orgullosa de haberme formado como periodista en esas circunstancias y precisamente en Santiago de Cuba, donde nació esta Revolución. Le hice el comentario a Cedeño que una fortaleza del Club es que varios nos graduamos en la Universidad de Oriente, sin demeritar a los demás,pero es un detalle que nos fortalece.