domingo, 11 de enero de 2009

La sorpresa de una joven en casa.

Entre las labores domésticas, planchar es la que más detesto, le voy dando de lado y la asumo cuando realmente es impostergable, hoy tuvimos que vernos las caras, India se sentó a mi lado y fue una larga pero agradable tarde, hablamos de un montón de cosas, como sucede en conversaciones entre amigas, de mis años de estudiante, de mis profesores, de los programas de estudio, de sus aspiraciones...
No podía apartar de mi mente que esa persona que me hablaba con tanta seguridad de su deseo de ser maestra como sus abuelos,a pesar de mi cuestionamiento a tanta certeza, llega en unos días a los diez años, una década crecida en mi vientre ¡menos mal que el 1.50 que mide y las 102 libras que pesa las alcanzó fuera de mí!
Cada día de su vida ha sido mío, no he perdido nada, parece apenas un instante de mi tiempo y es para ella su existencia, aún puedo sentirla dentro de mí y mi niña, el bebé hermoso (no linda)que fue hasta los seis meses de vida, el rosario de enfermedades que padeció hasta los 18, recuerdo cada diagnóstico perturbador, cada consulta con su pediatra, cada noche sin dormir, el alivio de la recuperación y el desvelo para evitar recaídas de un padecimiento que sabíamos crónico, la belleza que se fue acomodando en ella y convirtiéndose en un signo distintivo.
No todo ha sido color de rosa, también tiene sus días malos, sus "desacatos" al orden doméstico y hogareño, ¡los descuidos y distracciones!, pero es una niña buena, cariñosa, es mi niña grande y aunque es una frase que digo con frecuencia cuando reparto besos para ella y su hermana, creo que fue realmente hoy cuando lo supe.
No es sólo el tamaño que alcanza, lo que aprende o es capaz de ir haciendo por sí sola, es el ser que se va formando y en el cual puedo reconocer rasgos conocidos, entre lo novedoso de lo que está por descubrir, de repente me doy cuenta de que sé con exactitud qué le gusta comer, cuál es su color preferido,la música que escucha, las películas de las que nunca se aburre, los programas qué sigue en la televisión, puedo predecir cuáles serán sus faltas de ortografía en un dictado o los presuntos errores de cálculo en un problema planteado, pero necesito acostumbrarme a la idea de no conocerla, va naciendo una adolescente (y sólo decirlo me da mucho miedo) alguien deseosa de disentir, de un espacio, de romper con lo predicho o acordado...
Hoy me asustó el tiempo, la vida, la rutina, la casa ¿cuándo llegó aquí está jovencita que ayer le cambiaba los pañales?, y sé que no descubro el agua tibia, muchos han pasado antes por esto y no logró el aviso evitar bajas en el combate, no quedé muerta, pero si llena de sorpresa: India no es mi niña grande, no es mi niña, no es mía, va rompiendo vuelo y quiero tener fuerzas para dejarla ir, creí que tardaría más.