domingo, 5 de enero de 2014

Un año más y contando...




   Dice mi mamá que hacía mucho frío en la madrugada del cinco de enero de 1974, como ella requirió cuidados inmediatos después del parto lloré por algunos minutos  y quedé ronca, a eso añadan que además demoró mi nacimiento y conservé por varios días una inflamación en el rostro, no abrí los ojos hasta pasada una semana y una profusa cabellera en una regordeta bebé de casi nueve libras…Mi hermana,  Edelín, a cuya insistencia debo mi paso por la vida, no quería estar conmigo, celos,  fue el pensamiento inmediato de los adultos, ella confesó años más tarde que tenía miedo de aquella cosa, que en nada se parecía a su soñada hermanita, mi primera foto es del mes de nacida, mami dice que ya estaba lista para hacérmela porque me estaba poniendo “bonita”, pero mirándola creo que el Cuco, estuvo algún tiempo más de vacaciones.

   Teniendo en cuenta esos inicios, creo que tengo sobrados motivos para sentirme feliz de mis 40 años, nunca me ha importado quitarme años, cuando lleguen más no creo que tampoco lo haga, porque aunque el tiempo nos cambia, tendría casi que dejar de ser quien soy para que esas cosas comenzaran a constituir una preocupación;  aunque no creo que serviría de mucho porque siempre,  hasta en la adolescencia parecí mayor, quizás porque un temprano inicio escolar me llevó a convivir con un grupo de compañeros  dos años mayores  generalmente, eso desarrolló una precocidad que creo llegó hasta mi fisonomía.

   En estas cuatro décadas de vida si algo he hecho ha sido atesorar recuerdos gracias a mi buena memoria, como todos he tenido días buenos y malos, pero un saldo final deja en mayoría a los positivos, no he logrado acumular riquezas materiales, me quedan muchos sueños por realizar pero sin petulancia me considero feliz;  he aprendido de mis errores, tomé decisiones equivocadas, y hasta el momento siempre me he vuelto a levantar, como dice una canción de Buena Fe “Cada regalo que me ha hecho la vida, venía dentro de un problema.”

   Entre las grandes bendiciones que he tenido está la familia la de origen y la creada, ambas me enorgullecen y constituyen mi prioridad, disfruto de mi profesión hasta el punto de considerar un privilegio el que me paguen por divertirme, (no estaría mal que me pagaran más, pero no se puede tener todo ¿o sí?), sino satisfecha al menos estoy conforme con mi desempeño, y siempre he intentado dar lo mejor de mí, cuando no lo he conseguido nunca ha sido por falta de voluntad, de eso doy absoluta fe, reconocimientos institucionales y populares me mantienen en esa línea y considero una gran fortuna ganar el pan mediante el goce personal.

   He aprendido a prescindir de un montón de cosas por decisión, por ejemplo hace 20 años nunca hubiese imaginado que al planificar la celebración de los 40, mi mayor deseo fuera hacerlo en la intimidad de nuestra casa, sin invitados, sólo nosotros para sentirme a mis anchas en la cocina, sin protocolo, sin el desenfreno de una fiesta, pero regocijándome en la celebración que quise disfrutar justamente de los placeres del día a día, esos que a veces en medio de la rutina nos agobian y rechazamos, pero que son los pilares de la dicha que buscamos más allá sin ser capaces de atraparla en los detalles de la cotidianidad.

   Y me gusta estar entre amigos, de hecho presumo de gran anfitriona, pero hoy sólo quería el bienestar de los míos y el propio, un acto de egoísmo que me permití entre comidas deseadas al margen de recomendaciones médicas, las imprescindibles cervezas y alguna que otra novedad culinaria y alcohólica.

   Hoy fue otro buen día, y ahora cuando casi termina, pienso en la inconmensurable fortuna de tener otros tantos como este que volver a evocar, gracias a todos los que me desearon un feliz cumpleaños, a los que expresaron sus buenos deseos, a los que lo recordaron aunque no hayan tenido como comunicármelo y en especial: a mi esposo y  mis hijas por hacerlo posible; a papi, mami, Edelín, Willy (mi sobrino), mis primas, mi cuñado…, porque en la distancia me hacen sentir cercana a ellos.

   Estoy dichosa de mis 40, y que vengan muchos más… especialmente si son como estos primeros…