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sábado, 27 de diciembre de 2008

Por encima del hombro

Cuando llega el mes de diciembre es frecuente escuchar comentarios sobre lo efímero que fue el año que finaliza, lo “rápido que se fue”, pero es vana excusa para no asumir que vivimos cada segundo sumado hasta hacer los minutos, las horas, los días, las semanas y los meses de un nuevo ciclo.
El 2008 no ha sido excepción y puede que finalice con el sin sabor de planes pospuestos, metas no alcanzadas, pero es imposible borrarlo del calendario aunque pasemos la hoja y miremos de frente lo que está por venir en el inevitable 2009, así que mejor mirar sobre el hombro y echar un vistazo contabilizador, para que en 12 meses, lo que dependa del esfuerzo y el empeño personal no quede pendiente.
Como nación sufrimos embates de gran envergadura, tres ciclones se ensañaron en nuestra geografía, los daños cuantiosos fruto del efecto devastador de las lluvias y vientos tardarán años en ser borrados, pero si de algo debemos vanagloriarnos es de la fuerza y energía con que se acometió la recuperación, aún miles de cubanos carecen de viviendas y no será fácil edificarlas, más cuando la voluntad es hacerlo con la fortaleza para soportar la ira climática del Caribe.
Los mercados agropecuarios no logran la diversidad y abundancia perdida, la vegetación que resurge no es suficiente para ocultar a la vista los árboles derribados, los sembrados se ven espigados en medio de la campiña, pero escasea la hermosura del fruto. Nuevas estrategias de producción, distribución y comercialización se insertan en el panorama local, unas de modo temporal y otras permanentes, hay que aprender de cada nuevo golpe que nos propine la vida.
Termina el 2008 y podría como periodista arrojar un sinnúmero de estadísticas alentadoras, por cientos y cifras que no serán retenidas ni por mí misma minutos después de escribirlas, pero prefiero recordar que en medio de la adversidad se multiplicó la solidaridad dentro y fuera de casa, que la unidad no es palabra vacía, cuando la manos se tienden para el socorro de los más necesitados.
Opto por mirar y ver los miles de niños y jóvenes que con o sin casa cuelgan las mochilas a sus espaldas y se encaminan sobre el asfalto o el trillo a la escuela habitual o el aula improvisada, pero con el mismo destino: FUTURO.
No fijo la vista en la pared derrumbada, en el techo perdido, me percato de las nuevas cubiertas que se van insertando en el panorama, no cuento los productos que no están, enumero los que ya van apareciendo, aparto el recuerdo de las miradas llenas de desolación y espanto para suplantarlo por las pupilas encandiladas por la esperanza y la alegría de la recuperación.
Y no es una pose de negación, al contrario, es una postura de conciencia absoluta, después de tanto dolor, es preciso concentrarse en la curación, celebrar cada signo de recobro, eternamente insatisfechos, despojados de pesimismo, sin dejar de mirar por encima del hombro para recordar lo pasado y encontrara razones que nos acendren en el alma, la certeza del triunfo.
En el plano personal creo que el 2008 fue un buen año para mí y mi familia, en primer lugar estamos todos para despedirlo, y por suerte con buena salud, mis hijas siguen siendo esas niñas hermosas que tanto orgullo me brindan, hemos logrado cumplir algunos de los proyectos que planificamos, otros siguen pendientes, pero no me quejo, estar juntos es el estímulo que necesito para encontrar la manera de ejecutarlos y albergo la certeza de que así será.
El 2009 todavía será un período difícil de enfrentar, pero vivámoslo intensamente, contando cada minúscula partícula de tiempo, para que al concluir no sintamos la desazón de que se nos haya escurrido entre las manos. ¡Felicidades!

sábado, 20 de diciembre de 2008

Espíritu navideño.

La celebración de la Navidad, tiene aún un aire de novedoso entre los cubanos que siempre festejamos el fin de año y antaño los agasajos del 24 se consideraban como los de Noche Buena, pero hace poco más de una década cobró auge esta fecha y los ritos mundialmente asociados a ella como el decorado del “arbolito”, los regalos…
Pero no es un análisis histórico sobre esta fecha lo que pretendo, sino sobre el espíritu de fraternidad que se generaliza, la gente se predispone favorablemente unos a otros, abundan las felicitaciones, los buenos deseos, se pasa por encima de desavenencias y se procuran espacios de unión familiar y social, todo lo cual a mí me parece muy bien, sea cual sea la razón que lo propicie.
Pero sería muy bueno que esa afabilidad perdure más allá de unos pocos días, que por el resto del año estemos llenos de esa bondad “navideña”, podría dejar un saldo inconmensurable, el paso de los humanos es apenas un destello comparado con la existencia del universo, así que de nada sirve malgastar el tiempo en odios, rencores y peleas banales.
Más fraternidad entre los seres humanos, cercanos física y espiritualmente ayudaría a aportar menos oscuridad en medio de un mundo donde los horrores se multiplican a diario como paradójica contradicción entre el incremento de la inteligencia y la tecnología manejada por nosotros seres racionales, que no logramos despojarnos definitivamente de la esencia primigenia animal de la cual provenimos.
Si los buenos deseos perduran por más tiempo, podrían ser una poderosa arma de exterminio contra esa plaga infernal que es la envidia.
No importa si es 25 de diciembre o de abril, ame a su prójimo, limpie su alma, purifique los malos pensamientos con la voluntad confesa de ser una mejor persona y estará haciendo su aporte a la humanidad.
En lo personal no creo mucho en las celebraciones enmarcadas, poco cuenta la fecha y la hora si el acercamiento es sólo el acatamiento de maneras consentidas por otros, lo válido es que el abrazo te estremezca por la ternura, que la risa sea una expresión genuina de dicha y la felicitación proferida a otros un deseo auténtico.
Si la “paz navideña” perdura más en nuestras mentes, estaremos más cerca de nosotros mismos y de los que amamos, no mire el almanaque y reserve en su cuerpo la euforia festiva, no quite las guirnaldas o el árbol si es con ellos de donde nace la buena voluntad, a fin de cuentas, cualquier momento es propicio para dejar que germine la bondad.
Ese es mi deseo, un año entero de navidad.

jueves, 3 de enero de 2008

¿Año nuevo?

Unos cuantos días sin escribir, supongo que como otros que no tenían vacaciones en esta temporada, apenas me alcanzaron las horas libres para estar con mis hijas, que si estaban en casa, y hacer los preparativos para los festejos típicos de la temporada...
Sin embargo el 2008 llegó "un poquito adverso", estar en cama sudando fiebre por 24 horas, no es precisamnete la primera expectativa que se tiene para un incio de año, realmente no tengo ánimo, para nada, así que solo me llegue hasta aquí para ofrecer una excusa por mi abandono, y desearles a todos un feliz 2008 y que les llegue con ¡muchísima salud!