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sábado, 11 de agosto de 2012

Adiós, abuela...


 El azar de la memoria desteje vericuetos y hoy recuerdo a  abuela colocando un ramito sobre mi hombro izquierdo en una maxifalda azul que a mis cinco años causó furor y numerosas fotos de familia salvan del olvido, consolándome después de ella misma haberme inyectado con penicilina, llevándome hasta la escuela, peleando  por mi aversión a la leche, trajinando en la cocina, yendo con ella a casa de sus padres, la recuerdo con un vestido floreado, medias finas y mocasines, la evoco llena de vida cuando su cuerpo yace inerte, ya por siempre en un féretro en su última noche sobre la tierra.
Según la tradición, familiares allegados y amigos velan su cuerpo en un acto de despedida en el que no estoy, tampoco está  otra de sus nietas, mi prima Idania estaba con su familia en Matanzas y ya habían planificado visitarnos acá en Pinar, todos prefirieron que viniera a hacerme compañía y que no regresara para el funeral, somos las ausentes en este último ritual, la situación de salud de India hace imposible pensar que pueda ir, ella en un acto que nunca podré agradecer lo bastante está a mi lado y en medio de tanta pena, es un gran consuelo.
Sabíamos que abuela podía morir de un momento a otro, pero por esperada no deja de ser dolorosa esta pérdida, hemos estado por teléfono al tanto de todo, desde la ropa con que fue amortajada hasta las personas que han estado allí, no dejo de pensar en cada detalle, me preocupa mi hermana que estaba con ella   en esos momentos, mi madre, mi tío, mis otras primas y mi abuelo,  tengo un montón de abrazos enredados en el cuerpo, un torrente de llanto en la garganta y una sensación de zozobra en el alma, ante la poquedad del amor frente a las adversidades de la vida.
Un temor tanto tiempo anidado está envolviéndome, la imposibilidad de asistir a momentos cruciales de la familia por la distancia geográfica que me separa de mis seres queridos y hoy al menos tengo el consuelo de otros amores  alrededor: mis hijas, mi padre, mi esposo, mi prima y su familia.
No será pronto el reencuentro, quizás pasen meses antes de que India esté en condiciones de viajar, haber visto de cerca la posibilidad de su propia muerte es un hecho trascendental e irreparable que dejó huellas indescriptibles, pero La Parca parece que siempre tiene en su mano una carta de triunfo.
Abuela no pondré un último beso sobre tu frente inerte, pero te he rozado con cada labio que lo hizo, no te humedecieron mis lágrimas pero hay un poco de ellas en todo el llanto que te despide, no veré tu féretro sepultarse  bajo tierra y sin embargo algo de mí se hunde en él, lo último que me dijiste aquel 24 de enero al despedirme fue que cuidara de las niñas, eso hago hoy cuando intento enseñarles que la muerte es un proceso natural y el verdadero milagro haberte tenido tantos años con vida.
No fuiste perfecta, lo sabemos, pero esté mundo será menos sin ti, definitivamente diferente y perdemos un asidero que nos hace más vulnerables ante el viento y el futuro, no sólo serás un trozo de memoria, sino existencia latente en todo lo que nos dejas, aquí estás como la eterna abuela, que ni muerte ni tiempo pueden arrebatarnos, no habrá ni un último abrazo, ni un último beso, ni un último adiós, porque cada día que vivamos estaremos entregando ese amor que no le pertenece sólo a tu cuerpo, sino a lo que fuiste y nos hiciste.
No sé cómo entraré a aquella casa sin ti, pero volveré y con ofrendas de vida porque de ti aprendimos que hay que seguir.


domingo, 18 de abril de 2010

Funeral de Alejandro Robaina.



Familiares y amigos se reúnen en la casona de San Luís, para darle el postrero adiós a Alejandro Robaina, en un último acto de sencillez pidió a su familia que no hubiese fotos, ni cámaras, “quiero ser velado como un campesino humilde, que es lo que soy”.
Varias decenas de coronas custodian la habitación en la que yace su cuerpo, y aún los alrededores de su amado portal están resguardados por flores, dedicadas por amigos, , trabajadores de sus vegas, personalidades…Se acumulan los mensajes de pésame para su familia, los teléfonos no cesan de recibir las condolencias por la muerte de un hombre especial.
Conocidos se reúnen y hacen en varios coloquios el mejor homenaje posible, el intercambio de anécdotas, no pocas sonrisas se dibujan en los labios y seguramente él las aprueba, su buen talante de orador y cubano auténtico es imposible de recordar sin alegría.
Carlos, su hijo nos contó que tuvo el pleno conocimiento de su muerte, que falleció rodeado de sus seres queridos y los trabajadores de la finca, lanzando desde su lecho besos para ellos, un hombre que muere con un beso en los labios no merece dejar de disfrutar los placeres de la vida.
Un habano a medio fumar está sobre el extremo derecho del féretro y a pesar de sus 91años así sentimos que se nos ha ido Robaina, dejando la vida a medio vivir.
Conoció eminentes figuras del mundo del espectáculo, la política, el empresarial, cautivó no por sofisticado sino por natural.

Tal como presagió, según las palabras de Carlos la lluvia le ha acompañado en las últimas horas que estará sobre La Tierra, y él confía que un sol radiante permita escoltarlo hasta la bóveda familiar, después de oficiar una misa en su nombre en la iglesia del municipio San Luis, sitio en que transcurrió la mayor parte de su existencia.
No sé cómo dedicarle una última palabra, y es que no hay modo de saber cuál será la más certera, como tampoco puedo decir que con la muerte llegó el final, él dejó con su energía la sensación eterna de vida ¿cómo puedo estar segura de cuál será el próximo recuerdo que evoque o cuándo sus palabras podrán volver a servirme de inspiración?...

sábado, 17 de abril de 2010

Murió Alejandro Robaina.



Un caballero de menos tenemos hoy en La Tierra, Alejandro Robaina ha dejado de existir, se va en ese hombre la excelencia de las buenas maneras, la gentileza, el seductor, el campesino que supo desde el surco ganar la gloria de la exclusividad.



De un fino humor, su rostro fue fotografia-
do por miles de amigos, reporteros, artistas del lente que encontraron la manera de exaltar la nobleza y gallardía de Don Alejandro.


Llevaba meses enfermo, pero nunca le faltó el gesto amigable para los que lo visitaban para interesarse por su salud



o para agasajarlo en su último cumpleaños el pasado mes de marzo.
Robaina fue heredero de una tradición familiar y todo parece indicar que supo dejar en sus descendientes el mismo apego por el cultivo del tabaco en el cual han conocido la sencillez rural y la opulencia de un mundo en el cual siempre estuvo de paso para volver a refugiarse en su terruño, avizorar las primeras brisas de otoño y predecir el tiempo que acompañaría cada una de sus cosechas.

Robaina no fue sólo un hombre famoso, un ídolo de Pinar del Río y el mundo, Robaina fue un hombre de bien y eso es mucho decir en estos tiempos donde el dinero y la celebridad trastocan el entendimiento.

Un amigo llamó y nos dio la noticia, “El Viejo” como cariñosamente le llamaban muchos allegados nunca más será un pretexto para desviarnos del camino y llegar a “darle una vuelta”, nunca más cuando los campesinos se sientan desvastados ante un huracán levantará la bandera de la esperanza asegurando que es posible salvar la zafra del año si… y ahí prodigaba su sabiduría sin escatimarla para ayudar a multiplicar el verdor de los campos.


No volverán los jóvenes a mostrarles las hojas sólo para saber que piensa Robaina de cómo van ese año sus vegas, no volverá a mecerse en un balance amparado a la sombra en el portal mientras fuma un excelente tabaco, no regalará más anécdotas con ese singular modo de contar, ni volverá a despedir sus visitas con su menudo paso mientras pasaba el brazo por los hombros del que se iba.


Robaina no va a estar más y sin embargo miles de horas de grabación en diversos soportes, ni me atrevo a aventurar cuántas instantáneas, lo dejaron atrapado, más las miles de personas que siempre recordaremos su figura y su memoria.

No quiero decir adiós a un hombre cuyo rostro estaba intensamente surcado por la vida, como las propias nervaduras de la hoja que el supo engrandecer, no quiero ni puedo decir adiós a un excelente ser humano, íntegro, afable, amoroso, no quiero verlo yacer inerte y no voy a hacerlo, Robaina seguirá recorriendo sus vegas, levantando la mano en ademán de bienvenida, y continuará dejando hitos en el mundo, no porque su obra lo sobreviva o porque su nombre se eternice en una marca de tabaco,

sino porque dejó amor en los que estamos vivos y una admiración que hemos trasmitido a nuestros hijos y ellos sabrán replicarla, cada pequeño recuerdo será magnificado en el tiempo y Robaina vivirá en la pureza que no puede contaminar la muerte, el tiempo o el olvido, en la tierna huella que deja la naturalidad de un hombre de bien.

Sus restos serán sepultados mañana y su funeral tendrá lugar en su propia casa, pero eso es sólo un ritual, una broma de mal gusto que nos jugó El Viejo, la muerte sólo es verdad si la permitimos los que estamos vivos….
Sería inútil negar que siento una infinita pena por este hecho, quisiera que estas palabras sirvan de homenaje a su memoria, de pésame a sus seres queridos y de recordación eterna a Robaina, las imágenes que acompañan estas palabras fueron extraídas de nuestro archivo personal de vídeo, de momentos en que trabajamos junto a él o compartimos en familia, agradecería que no sean usadas sin nuestra autorización.
Mi esposo y yo estamos acongojados y nuestras hijas también se conmocionaron con la noticia, la pequeña suele decir de las fotos en las que aparece con él, que es Robaina con ella, megalomanía infantil y auténtico orgullo de conocer a un hombre excepcional, su memoria estará siempre en nosotros.

Fotos: Pedro Paredes.