miércoles, 6 de febrero de 2008

Del sexo y modernas tendencias....

En el último año, por segunda vez me siento motivada a escribir sobre educación sexual, al conocer estadísticas sobre el incremento de los contagiados con el VIH SIDA en la provincia Pinar del Río.
Hace muchos años que ya ha quedado en claro que el homosexualismo no es ni enfermedad, ni aberración, ni trastorno de conducta, es sólo una orientación sexual. Cada individuo sea hombre o mujer tiene el derecho a escoger el modo en el cual se propicia su satisfacción sexual y la naturaleza de las mismas no implica que deba ser juzgado a nivel social.
Hasta ahí estoy de acuerdo, pero entiendo que precisamente apelando a esa libertad, a nadie le asiste la razón para engañar a su pareja con respecto a sus intereses en materia de sexo, entiéndase la mayoría de las mujeres contagiadas en vueltabajo responden a féminas que sus conyugues mantenían conductas bisexuales, y al formar parte del sensible grupo de los hombres que tiene sexo con hombres pues llevaron la pandemia hasta el seno de sus familias.
Si bien cada cual puede elegir como usa su cuerpo, no creo que sea prudente la magnificación de estas conductas, que al fin y al cabo no se pone en duda su condición antinatural, ¿no está acaso condicionada la subsistencia de la especie a la heterosexualidad?
Respetar el espacio de quienes ya tomaron la decisión, es incuestionable, (como mismo deben ellos respetar a quienes mantienen una conducta distinta al homosexualismo) pero generalizar como estereotipos las conductas homo y bi, no es una opción válida, a no ser que queramos llegar al punto en que todos los humanos vengan a la vida por tecnología in vitro; y hablando de la descendencia, nadie quiere que sus hijos, sobrinos o nietos generen hacia estas prácticas.
Tengo dos hijas y si alguna vez la vida me llevara ante tal situación, desde ahora declaro que NUNCA estarán solas, pero no es lo que deseo, abrigo la esperanza, de asistir a sus bodas, de mimarlas en sus embarazos, de acunar a mis nietos y de no vivir con la duda de que ellos escuchen un comentario sobre sus madres que les haga cuestionar los principios básicos del funcionamiento de la anatomía.
Las modas unisex, la generalización de la transexualidad, van borrando fronteras entre los sexos; cualquiera puede vestirse y acicalar su cuerpo como mejor le parezca, pero las modas tienen la característica de ser efímeras, admito que hay jóvenes en la calle que no entran (muy a pesar de lo embellecidos que ellos se consideran) ni remotamente dentro de mi clasificación como atractivos, para gusto se han hecho los colores, pero me asusta creer que alguien con “esa pinta” pueda ser mi yerno o el padre de mis nietos.
La naturaleza estableció para la mayoría de las especies la existencia del macho y la hembra, pero esa frontera se va perdiendo, no ayudan los estereotipos de cantantes, conductores de espacios televisivos, que los jóvenes tratan a fuer de cualquier sacrificio de imitar.
Creo que el amor tiene como fundamento la fidelidad, sea cual sea la relación de pareja que se establezca, y con quién se comparte el cuerpo tiene el derecho a la exclusividad y de no ser así al conocimiento de que lo comparte y entonces tomar su propia decisión, si el sexo no se asume con responsabilidad, el SIDA seguirá siendo una pandemia incontrolable, los laboratorios en más de 20 años sólo dan esperanzas pero no soluciones para los enfermos, todos estamos en riesgo y recuerdo ahora una frase de Wilde (no tengo a mano la cita textual) que decía que algo así como que se puede lamentar desde el tejado lo ocurrido en el interior de una habitación, todos corremos el peligro de gritar…

1 comentario:

María José dijo...

excelente articulo, te pasaste, de verdad....que bien expuesto el tema...Lo leeré con mis hijos, lo encontré super interesante.

Un fuerte abrazo,

María José