miércoles, 26 de marzo de 2008

Hablemos del perdón...

La mayoría de las personas, tenemos pequeñas obsesiones filosóficas sobre cosas triviales de la vida, conceptos sobre los cuales volvemos una y otra vez tengamos o no razones circunstanciales para dedicarles tiempo en nuestro pensamiento, en lo personal una de ellas es el perdón...
¿Qué es el perdón, olvidar la ofensa, disculpar la intención del ofensor o dar crédito a su arrepentimiento?, no creo que realmente nadie olvide una acción con la cual resultó lastimado, por mucho que se quiera a esa persona, como familiar, amigo o pareja, a mi juicio es más un acto de condescencia hacia uno mismo que no desea privarse de ese afecto o de la posibilidad de que algún día alcance las características y expectativas depositadas en él.
Hay personas para las cuales es muy fácil solicitar se le dispense por el daño provocado y se pasan la vida de auto flagelación en auto flagelación, siempre alegando promesas y ofreciendo certezas vanas de cambios que siempre están cifrados en el futuro, ese tiempo que nunca llega y para el cual se juntan las esperanzas.
Hay otros para quienes si no existe la mala intención el perjuicio está sólo en la mente paranoica de la persona ofendida, pero los proverbios contiene la sabiduría milenaria y por ellos sabemos que de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno.
Claro que hasta ahora me refiero a esas disculpas cotidianas que se precisan en la vida para seguir adelante sin que la carga de los rencores nos mine el alma, pero hay acciones de mayor envergadura como el asesinato o la violación, ¿basta con la prisión para disculpar a alguien que quitó la vida a un semejante o que dejó huellas eternas en el comportamiento de otro después de un desafuero de violencia? ¿basta con que se arrepienta de lo que hizo para remediar su falta?
Ese es el punto en que más se me enreda el perdón y es que el arrepentimiento por muy auténtico que sea no deshace los errores cometidos, el tiempo no se revierte para darnos otra oportunidad de acción, ¿cuándo perdonamos que hacemos realmente?
Y si lo vemos desde la perpectiva católica es mucho peor, gozo del libre albedrío, me culpo por la falta, cumplo mi penitencia y a pecar de nuevo!!!!
Sin dudas ese mecanismo favorece más al victimario que a la víctima, ¿debe ser ese "patrón celestial" el que debemos imitar en la justicia terrenal?, porque de eso se trata el perdón de ser justos con nosotros mismos y los que nos rodean, desde el plano mínimo de la relación interpersonal y amplificado hasta la escala social de cada sistema, país y el Universo...
Me gustaría conocer que es para otros el perdón...

3 comentarios:

FMESMENOTA dijo...

Uno de los problemas, Yolanda, es que es muy pesado arrastrar rencores; conservarlos no perjudica realmente al ofensor, sino al ofendido, que es quien lo lleva consigo. Me tacharás de demasiado práctico, pero perdonar supone alivio para el que perdona. Y el mayor alivio, el definitivo, perdonar y olvidar. El que se equivocó ya lleva consigo la conciencia de su error, y si no es así, no podemos injertarle la culpa que no siente.
Bueno, es mi opinión.
Ah, por cierto, ¡gracias por la explicación del premio!
Otra cosa que me apetece comentarte es que ayer me quedé helado curioseando por algunos blogs que están surgiendo en Cuba (y que aquí enseguida les dan publicidad). No sé, me desconcertó que se sientan tan fuera, tan aparte de la Revolución. No me hagas caso, que ha sido un pequeño desahogo contigo.
Un abrazo.

Yolanda Molina Pérez dijo...

Fmesmenota: En lo particular tengo buena memoria y la considero mi mayor defecto aunque pueda resultar a veces una gran virtud, especialmente en el contexto laboral, pero en la vida diaria se convierte en una pesada carga al recordar hasta los más pequeños detalles de cualquier cosa que otros ni retienen en la memoria, creo que de ahí nace mi obsesión con el tema del perdón...
La explicación del premio no era preciso que la agradecieras, es la mínima cortesía que te debía por mi elección, en cuanto a lo de las blogs he visto la publicidad que reciben y también la posición del prisma que usan para ver la realidad, la nuestra es muy complicada y las carencias económicas pesan, hay mucho por cambiar y si no acabamos de entender que todos tenemos que poner el hombro será muy complicado, a los cubanos nos falta disciplina laboral y conciencia del valor del trabajo, especialmente porque con la devaluación de la moneda nacional la gente no siente apego por un puesto desde el cual no puede resolver la totalidad de sus necesidades, y entonces se olvidan de otras ventajas y si algo hay que eliminar de raíz en nuestra sociedad eso es el paternalismo que a mi juicio nos ha hecho más daño que cualquier otro error que hayamos cometido, la gente no siente temor a perder su puesto de trabajo porque te amparan tantas leyes que el riesgo es ínfimo y así por el estilo, pero creo que lo mejor sería escribir algo más pensado sobre el tema, una vez más gracias por seguir en contacto.

barb michelen dijo...

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