viernes, 7 de noviembre de 2008

error de apreciación.


ESTO LO ESCRIBÍ EL 2 DE NOVIEMBRE:
Tengo deseos de estar en esta foto. Octubre se despidió con una llovizna invernal, días grises de recogimiento en casa, no me molesta la lluvia, si es un fuerte aguacero (no importa su duración) y luego vuelvo a ver el sol, pero ese chinchín pertinaz que entorpece todos mis planes domésticos y laborales, me exaspera, me gusta el frío pero no la humedad.
Son días de nostalgia, ni siquiera es una añoranza específica, sólo una tristeza que se cuela dentro y se queda ahí, convirtiéndose en suspiros, desgana, siestas prolongadas y quehaceres acumulados por un rebrote de apatía.
Para colmo me quedé sin acceso a internet, y la televisión es cada vez menos una opción, una de las nenas marcó el punto alto de la alerta de su cuerpo al cambio de temperatura...en fin que todo se salió de cauce, trivialidades hogareñas que ahora ya pasadas me reconfortan, y no me he vuelto masoquista.
Hace 45 días todas esas cosas hubiesen pasado desapercibidas,la urgencia post huracánica, las aplastaría, si ahora ganan relieve es porque la vida vuelve a la normalidad y quedan miles de casas por construir, hectáreas por sembrar, pero el "susto" ya pasa, el verde vuelve a los árboles y a los surcos, en esos brotes también viene germinando la confianza, de crecer y hacerlo con más fuerza y mejor, más perdurable.
Este invierno ha comenzado temprano, al menos los occidentales ya desempolvamos los abrigos, y si nos apropiamos de la mayor cantidad de huracanes, no está mal que también seamos los más beneficiados por los "frentes fríos"...
Hasta aquí llegué esa noche y entre la semana de receso escolar, los preparativos para un viaje que tendrá a mi esposo fuera por un mes o algo así, el trabajo, el círculo infantil en el que aún no tengo matriculada a María Fernanda, dificultades con la conexión pues no había vuelto a sentarme a escribir y lo hago ahora a sabiendas de que Paloma (no me gusta ese hermoso nombre para un huracán)se mueve al sur de Cuba y nuevamente estamos amenazados con ser azotados por vientos, lluvias, en fin que la calma no acaba de llegar, se nos está volviendo esquiva la tranquilidad, Si Paloma pudiese levantar vuelo y no tocar tierra en esta isla, pero ya sabemos que con mayor o menor fuerza, como tormenta tropical o huracán, posará sus patas y sus alas cubrirán gran parte del archipiélago, sólo nos queda esperar que no se detenga por mucho tiempo, y que su vuelo sea una suave brisa y no un frenético aleteo, pero sólo es un deseo compartido con millones de cubanos que queremos seguir batallando con nimiedades de rutina, y no sobrecogidos por el espanto de la destrucción...
Tuve hace unos días la parecer un lamentable error de apreciación...
Nuevamente somos amenazados y se activan los mecanismos de prevención y protección, quiero estar optimista, lo necesito.