domingo, 25 de septiembre de 2011

Con todos y para el bien de todos.


Cada cubano lleva dentro un cúmulo de especialistas o al menos la pretensión insana de serlo, casi cada ciudadano de esta isla cree tener en su mente la solución para los problemas nacionales y no importa si se trata de un intríngulis económico, social, deportivo, educacional…, con tremendo desparpajo expone su solución y lo hace con firmeza tal que cualquiera puede quedar plenamente convencido de la cientificidad de su planteamiento.
De ahí, a la vialidad del mismo va un trecho mucho más largo, y aunque a veces se escuchan teorías descabelladas que un poco de buen juicio las hacen totalmente risibles, otras uno se pregunta por qué ideas tan sencillas no se llevan a cabo, el ciudadano promedio de esta isla desconoce en gran medida asuntos que en otras latitudes se aprenden en edades tempranas, así el manejo de presupuestos, los propósitos y maneras de la política tributaria, la cotización de monedas entre otros temas son informaciones que aunque se publiquen o se divulguen sistemáticamente en raras ocasiones se suman al soporte de un pensamiento para estructurar soluciones.
Son muchas las ambiciones y proyecciones para el rescate de la economía y aunque se aboga por la implementación de soluciones locales y de iniciativas desde la base a la larga cuesta mucho su implementación porque los mecanismos burocráticos encargados de dar el visto bueno pueden ser largos y engorrosos, por demás se llevan muchos años de una verticalidad en la cual todo se sustenta sobre el principio de has lo que te digo y con lo que te doy y ahora se manda los pichones a volar cuando apenas han recibido horas de entrenamiento, mamá paloma siempre les ha traído el sustento al nido.
La facilidad para la iniciativa privada es sin duda una magnífica opción pero no basta con ella, porque el pensamiento empresarial de los cubanos está dormido, somos seres emprendedores pero no acostumbrados a la autonomía, soñadores, utópicos y poco entrenados en el control económico y cualquier empresa por pequeña que sea requiere de pragmatismo, y fiscalización, por otra parte muchos quieren hacerse ricos en unos pocos días y llevan a sus negocios particulares la máxima de estafar, principio que desde hace mucho mancilla a los servicios estatales.
Algunos cierran en poco tiempo, otros son tan ineficientes como la propia economía que supuestamente vienen a salvar, de cualquier forma aún es muy pronto para dar por sentado cualquier tendencia, en realidad lo que más me preocupa en el plano individual es cómo las mismas cosas que se critican al funcionamiento estatal se clonan hacia esta alternativa, en especial la formación de precios, es una guerra de ver quién puede exprimir más, nadie piensa en cómo vender más, sino cómo hacerlo más caro y la prestación de servicios es una de esas actividades donde se percibe con mayor furia.
Hace meses que los barberos dispararon sus tarifas bajo el pretexto de que les incrementaron las cuotas a pagar por sus licencias de trabajo (patentes), ni el incremento era tan desmedido, ni era impagable, y sin embargo duplicaron y hasta triplicaron el costo de un pelado sencillo, a algunos ante la fuga de clientes les llegó la cordura, pero son los menos, la mayoría ganaron con la necesidad de sus usuarios que ante la carencia de otras opciones deben desembolsar esa cantidad de dinero.
Y necesidad es quizás la palabra de orden dentro de esta isla, ante reducidas posibilidades en el mercado no queda otra para cubrirla, cotizar el precio existente aunque lo hagas a sabiendas de que estas prácticamente siendo asaltado a mano armada en plena calle, meses atrás se hizo una adecuación de precios en productos destinados al fomento de actividades agrícolas y uno no puede menos que preguntarse la razón de que se fijen con tanto margen comercial, porque las rebajas fueron significativas.
Esa misma estrategia se está implementando entre los privados, argumentan que ellos deben protegerse para asegurar los gastos de su familia y su negocio, y es entendible pero si cada quien tira para su lado no habrá manera de llegar a un punto medio, los lineamientos económicos aprobados en el VI Congreso del Partido contienen la necesidad de establecer políticas de precios más adecuadas, hoy por hoy no existe una correspondencia entre salario y costo de la vida, se elimina gratuidades y se hace de manera poco segura, sin estudios de mercado ni sistemas de abastecimiento eficientes, eso crea inseguridad en la población que teme después de 50 años quedar desprotegida y a merced de la leyes de un mercado de oferta y demanda despiadado.
El incremento de salarios y la unificación de monedas son reclamos populares que no se avizoran como cercanos, el saneamiento de las finanzas internas ha progresado, quizás sea tiempo de refrendar ese progreso en los gravámenes que se fijan en el mercado interno para lograr tal propósito, de igual forma se sabe que hay sectores de la población que tienen concentrado el famoso exceso de circulante, hacia esos sectores deben de crearse mercados específicos y hacerlo sobre la base de admitir sus existencia y quitar los frenos que dejan a muchas actividades de manera ilógica en el margen de la ilegalidad, quizás la rigidez de esas normas sea justamente el primer empujón para que la tolerancia ante el delito se arraigue de manera ofensiva en nuestra sociedad, a fin de cuentas hace muchos que sabemos el carácter primario de la materia.
Cuba necesita transitar hacia tiempos de prosperidad económica con rapidez, no con estampidas pero si con un ritmo constante, dinámico y sin ansias de milagro pero sobre una esperanza que nos afiance la certeza, los “bandazos” y rectificaciones, deben quedar fuera.
Más autonomía en la base y libertad para manejar los presupuestos, fiscalización, control y sanciones de peso sobre los infractores, no más demociones temporales, no más trampolines, medidas ejemplarizantes, la mejor educación es la que se hace desde la casa, y la casa grande que es la Patria requiere que aprendamos de marketing, de la pequeña empresa, de transparencia de oportunidad y también de honestidad, para todos y con el bien de todos.
A fin de cuentas en mi condición de cubana, también ofrezco mi solución….