miércoles, 19 de junio de 2013

¿Hasta cuándo Víctor Mesa?



Debo comenzar por aclarar que no soy seguidora del beisbol, al menos no como muchos cubanos que durante todo el campeonato van sistemáticamente  a los estadios, o no se pierden trasmisión alguna de partido, conocen a los jugadores, llevan estadísticas y disfrutan o sufren cada victoria o derrota de su equipo.
No obstante puedo ver un juego de pelota, entenderlo, disfrutarlo y como buena y genuina cubana, emitir juicios sobre lo que veo, porque no es baladí esa frase según la cual todos los nacidos en esta isla llevamos un manager beisbolero dentro.
La Serie Nacional culminó y Cuba tiene un nuevo campeón, Villa Clara, felicidades para los vencedores,  deseaba el triunfo para ellos, aunque no sean la razón de  estas líneas.
Al ver los últimos juegos y las conductas de Víctor Mesa Martínez , no puedo  entender ¿cómo es posible que siga  dirigiendo un equipo y más aún que tenga patente de corso en  la selección nacional  hasta el 2017?
En los juegos semifinales, fue expulsado de un partido frente a Sancti Spíritus, no obstante los propios narradores deportivos aseguraban que estaba dirigiendo detrás del banco, si alguien tenía dudas, pudimos verlo cuando salió a abrazar a su hijo después de la decisiva conexión que hizo, aunque las cámaras de televisión evitaron dejarlo en pantalla al percatarse de lo que significaba en ese momento tal violación  y para colmo de irrespeto, compareció en su condición de  director a la conferencia de prensa una vez concluido el juego, llevando incluso el uniforme.
Realmente no encuentro justificación alguna para que a Víctor Mesa se le permitan tales desmanes ¿Por qué la Comisión Nacional de Beisbol no interviene? ¿Qué lo pone por encima del bien y del mal para ofender a jugadores, árbitros y hasta periodistas? Por las propias declaraciones hechas por él, no tenemos duda de que se tiene a sí mismo en una alta estima, pero ya es demasiada, ni es un show man, ni nada parecido, califica como un maleducado, arrogante, prepotente y engreído.
Mientras las autoridades del beisbol sigan haciéndose los de la vista gorda con sus malacrianzas, no será posible ponerle coto, ¿Por qué en la premiación del equipo Villa Clara no hubo los tradicionales saludos entre los dos equipos? ¿No merecía la afición y en especial René, (quien los premió
) el respeto de un entrega ceremoniosa y de lujo?
Algunos creen saber que pasó, en lo personal, desde el 2002 ya Víctor no era como decimos santo de mi devoción, en ese año Holguín fue campeón y desde aquel entonces sus actitudes antideportivas, la poca receptividad ante la derrota, sus perretas fuera de tono y groserías opacaron todo el brillo del jugador activo, retiró a su colectivo cuando perdieron el último partido, e incluso violando las normas de seguridad establecidas viajaron de noche por carretera, y la gran pregunta es ¿cómo sigue dirigiendo?
¿Puede desde posiciones de impunidad, prepotencia y desprecio por las regulaciones de un deporte un director infundir respeto a un colectivo? ¿Nadie le ha dicho que está muy pasadito de años como para seguir siendo “un impulsivo”? ¿Sabrá acaso que es sólo uno más entre los tantos peloteros excepcionales  que ha dado este país?
Los defensores sacan  cuentas por el ascenso de Matanzas, pero (y con el perdón de los yumurinos) ¿Vale la pena soportar tanta falta de ética, dañar el espectáculo que es la Serie Nacional y peor aún crear una imagen de que alguien puede estar por encima de las legislaciones? ¿Es ese el precedente que deseamos crear dentro del movimiento deportivo cubano? ¿Cuándo las normas disciplinarias serán aplicadas a todos por igual?
No hay trofeo o triunfo que pueda resarcir el daño que ese individuo está haciendo a nuestro deporte nacional y ¿por qué designado cuatro años manager del equipo Cuba? ¿Tendrá el retiro de Machado algo que ver con la imposibilidad de alcanzar ese puesto a pesar de cualquier resultado que obtenga en la base? He oído a seguidores darlo por cierto, aunque en Cuba todo el mundo sabe todo de la pelota.
¿Por qué en partidos internacionales no pierde la compostura? Evidentemente este sujeto, juega y abusa del respeto que merecidamente le tributó el pueblo por su desempeño como jugador, pero esas son aguas pasadas, y serán justamente recordadas, hoy es un reclamo popular que sobre él caiga con rigor el peso de la disciplina.
Para los que no le dan la importancia que requiere, recuerden que una papa podrida perjudica la integridad del saco, qué serán en dos o tres temporadas los juegos de pelota ¿una pelea solariega o una sucesión de reverencias al intocable Víctor?
Según expertos en comunicación recurrir a la violencia y la ofensa en una confrontación es una evidencia de falta de argumentos y razón, ¡pobre Víctor! Aunque lo peor es que desde sus agresiones está erigiéndose como un autócrata del deporte, y desde la posición de poder que le han concedido con la dirección del equipo Cuba, es peligroso que nadie le haga frente, y más aún que las autoridades competentes tomen la callada por respuesta. En un país que está llamando al enfrentamiento las ilegalidades y la corrupción, Víctor Mesa Martínez  pide a gritos que lo detengan.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con usted. Defendemos o defendemos los valores y la decencia en este país?

Agustín dijo...

No sabía que las cosas eran así tan graves. Gracias por tu comentario tan esclarecedor.

Liz Beatriz Martínez dijo...

Creo que ahora le han dado un papel de inmunidad. Jamás se había visto eso en la pelota cubana, mentor hasta 2018 me parece. Por Dios, ¿hasta cuándo es cierto? ¿Hasta cuándo? Valiente tu post Yolanda. Enhorabuena.