lunes, 22 de octubre de 2007

¿Pretenciosos o ineptos?

Por Yolanda Molina Pérez.

-“Doctor, me duele el pecho, tengo falta de aire y yo soy cardiópata…”
-“¡Ay!, ¡Cuánto lo siento!, pero hoy yo no vine preparado para esos síntomas”
¡Pobre madre del médico!... Ni siquiera hace falta aclarar que eso es fruto del peor humor negro posible pero tal como van las cosas no sería extraño que sucediera, cada día son más frecuentes “los no preparados” en nuestra sociedad.
Si usted es directivo de una entidad no se entiende que necesite “prepararse” para conceder una entrevista sobre el funcionamiento de ese centro que dirige porque de ser así entonces es evidente que no sabe lo que hace.
Ser un profesional no es otra cosa que vivir de una profesión, ya sea aprendida académica o prácticamente, y en nuestra sociedad la mayoría vivimos de eso, además presumimos, justificadamente de la calidad del sistema de enseñanza y son innumeras las opciones de superación que tenemos al alcance después de concluidos los estudios universitarios o de nivel medio ¿cómo se entiende entonces que no estemos preparados para responder las 24 horas del día por la responsabilidad social que desempeñamos?
Es una tradición que cuando solicitamos una entrevista a una personalidad del mundo del arte, la ciencia o la política se le entrega un cuestionario de antemano pero hoy día todos aspiran a tener derecho a este privilegio y pregunto:¿ será esta conducta fruto de la presuntuosidad o la ineptitud?
Cualquiera de las dos variantes deja mucho que desear.
No pretendemos que un funcionario tome parte de su tiempo cada mes, trimestre o año para memorizar estadísticas de la unidad en la cual labora, pero casi todos tienen a su alcance flamantes computadoras, que bien usadas los ponen en condiciones de ofrecer en pocos segundos un panorama numérico actualizado.
El respeto por el oficio que ejercemos y a través del cual obtenemos los recursos económicos para el sustento propio de la familia, debería de bastar para desterrar estas conductas del panorama social cubano, pero aún podemos apelar a la ética profesional, a la de los cuadros a la humana para que quienes encuentran en este modus operandi una manera de hacerse los “interesantes” y querernos hacer pasar por tontos, se percaten de que son ellos los propios timados, dejando en claro su mediocridad.
Y esto no es válido sólo para entrevistas periodísticas,¿cuántas veces salimos cabizbajos de algún lugar donde nos dicen que no tienen respuesta para nuestro requerimiento?, puede no tener recursos para satisfacerlo instantáneamente pero respuesta tienen que tener porque todos de un modo u otro respondemos al Estado, y por suerte el cubano no deja desprotegido a ningún ciudadano, tal vez se haya tocado la puerta equivocada, entonces la respuesta será dar la dirección exacta a la cual ir.
Es vergonzoso que funcionarios, dirigentes, jefes escudados en tales artimañas evadan sus responsabilidades para con la sociedad y cuidado porque hay muchas maneras de socavar el prestigio de la Revolución y al dar un NO como última palabra se abre el camino a búsquedas alternativas para resolver esa problemática, y ahí puede nacer fruto de la ineptitud el margen para que prospere la ilegalidad.
No seamos con otros de un modo que no deseamos sean con nosotros, eso es un principio básico de las relaciones interpersonales y especialmente de los revolucionarios.